ICSI

Otra técnica de reproducción asistida es la ICSI o Microinyección intracitoplásmica de espermatozoides que es una variación de la FIV. Es un poco más compleja y supone un coste económico mayor.

Se diferencia de la FIV convencional en que la inseminación de los óvulos no se deja al azar, sino que mediante una microaguja se introduce un espermatozoide en el interior del óvulo.

Otra técnica de reproducción asistida más compleja y que se complementa con la FIV o la ICSI es el diagnóstico genético preimplantacional o DGP que se utiliza con la finalidad de detectar si existen anomalías genéticas en el embrión. Esta técnica es más compleja que el proceso habitual de una fecundación in vitro o una ICSI, por lo que el coste económico es superior.

Se efectúa antes de realizar la transferencia de embriones al útero materno en el proceso de la fecundación in Vitro o de la ICSI para seleccionar aquellos embriones que sean genéticamente sanos.

Tres días después de la fertilización del óvulo, cuando el embrión posee    entre 6 y 8 células, se realiza un orificio en la membrana externa del embrión y se aspira una célula. Posteriormente se efectúa un análisis cromosómico de la célula en el laboratorio de genética.

En esta etapa temprana del desarrollo del embrión sus células son células madre totipotentes, es decir, pueden diferenciarse en cualquier tipo de célula del cuerpo humano hasta formar un organismo completo. Por ello, el hecho de biopsiar una célula del embrión no ocasionará ningún problema en el desarrollo del mismo y se formará un ser humano completo.

Tras el diagnóstico genético se transfieren o congelan los embriones sanos y dos semanas después se espera el ansiado positivo en la prueba de embarazo.

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